Estas aldeas están muy aisladas, y son seguras desde hace pocos años, todo es más caro pq sólo se puede llegar en barco, y los alojamientos baratos están en dos categorías: cama piedra o semipiedra… Pero lo bueno es que disfrutas de una pequeña aldea de pescadores con pocos gringos (y muchos mosquitos).
Tenemos que decir que lo mejor de esta zona de Colombia, es precisamente el lado panameño, puedes irte en bañador con tu toalla, y pasar andando por el puesto fronterizo a Panamá, allí está la playa de la miel, una playa desierta de arena blanca paradisíaca, que podéis ver en las fotos.
La exquisitez culinaria de la zona se llama “patacón”, y es una base de plátano frito a la que se le pone de todo por encima, como si fuera un pizza. Y por supuesto el pargo rojo con arroz de coco y patacones fritos. Ahí se acaba su dieta, es todo lo que comen, jeje.
También para no perder la costumbre, hicimos un poco de trekking, quisimos llegar caminando por la selva a una catarata que llamaban “el cielo”. Aunque en el camino íbamos con el agua del río hasta las rodillas, era transparente e idílico, con niños negritos jugando en medio de la jungla… pero de repente nos cayó un aguacero, bastante común por aquí, que convirtió el agua transparente en lodo… y el supuesto cielo no hacía demasiado honor a su nombre… De todas formas nos lo pasamos bien, charlando con un “san pedro” colgao que vivía en la cabaña del cielo, y que nos cobró 2 euros a cada uno por mantenimiento del cielo.
De aquí nos hemos venido a Cartagena de Indias, una ciudad preciosa, y carísima, por aquí es donde viene de vacaciones la jet de Colombia. Es toda colonial y muy bien conservada, nos recuerda mucho a Cádiz, de hecho tiene unas murallas idénticas, tiene en común con Cádiz que las dos fueron sitiadas por el mismo pirata, Francis Drake, deberían estar hermanadas aunque fuera sólo por eso.
Desde Cartagena hicimos una excursión de dos días a Playa Blanca, un paraíso donde nos dedicamos a leer, beber cerveza, tomar el sol y ver las manadas de búfalos que de repente corrían por la orilla. La playa está en la isla de Barú, donde no hay luz ni agua corriente, pero como duermes en una hamaca en la playa, tampoco te importa mucho.
Etiquetas: Capurganá, La miel: Panamá, Sapzurro
















4 junio 2010 a las 10:51 am |
Una preguntita, ¿hacia mucho calor cuando escribisteis esto?
A ver, yo se que en vuestra cabeza debe tener sentido:
-”De todas formas nos lo pasamos bien, charlando con un “san pedro” colgao que vivía en la cabaña del cielo, y que nos cobró 2 euros a cada uno por mantenimiento del cielo.”-
Pero yo no se quien estaba mas colgao si el o vosotros, que parece que os contagió un poco la locura… jejeje
Ya queda nada pa vernos, mis niños!!
Un bsazo