Esta es la historia de un viaje a Colombia de muchos kilómetros que empezó en la ciudad de Lima, y que tras muchas horas de viaje, llegó a Máncora, un pequeño pueblo en la costa norte del Perú. Nos habían dicho que era un pequeño paraíso, y nosotros la verdad lo dudábamos, pq una playa apetecible en el pacífico, todavía no la habíamos visto, generalmente este océano está lleno de leones marinos y el agua está más helada que en Portugal. Pero Máncora al estar más próxima al ecuador tiene aguas cálidas, arena blanca y kilómetros y kilómetros de costa solitaria. Así que aquí comimos pescaito frito, que aunque no es como el de Cádiz, nos sirvió pa quitarnos el antojo, y chapoteamos y tomamos el sol durante unos cuantos días, porque en el pueblo no hay más ná que hacer, a no ser que te guste el surf, pq hay muy buenas olas.
De Máncora nos fuimos contentos y bronceados a nuestro próximo destino en Ecuador, Quito. El viaje estuvo movido pq alguien robó la gasolina del bus y nos quedamos tirados en la carretera, el chófer fue a buscar gasolina y empujando el bus salimos del paso, pero casi no llegamos a coger el trasbordo en Ecuador, y vaya tela la fronterita de Ecuador, hay unos 5km. entre los dos países que hay que correr literalmente porque aquello es ciudad sin ley.
En Quito nos recibió nuestro colega Roberto, que trabajó con Yoly en la TAPSA hace unos añitos y ahora vive en esta bonita ciudad con su mujer, Melisa, que es de aquí, y tienen dos churumbeles preciosos. Roberto nos recibió con tortilla de papas y una paella que nos comimos con su familia! Diossss que de tiempo sin comer paella! No recordábamos que nos gustara tanto. Y ese aceite de osuna en las tostadas por la mañana no tiene precio! Muchas gracias por todo Rober! Hemos estado en tu casa como reyes.
Y tras esta escala, otro gran viaje en bus hasta Cali, la primera gran ciudad al sur de Colombia. El viajecito también estuvo movido pq nos encontramos con un paro indígena en la carretera que nos retuvo 6 horas. En Ecuador por lo visto es común que los piquetes corten las carreteras durante días. Nuestro autobús tuvo una reunión de pasajeros y decidimos democráticamente llorarles un poco a los indios y decirles que llevábamos muchas horas de viaje y que no habíamos comido, eso y darles unos 3 dólares por persona como “minichantaje” nos ayudó a pasar. Así que después de un viaje infernal con muchas películas malas (una de cantinflas llegaron a poner!), llegamos a Cali, que aunque esté muy al sur, ya tiene un poquito más de caribeña que de andina, ya os contaremos…








26 mayo 2010 a las 6:02 pm |
Joder tios vuestro viaje tiene mucho mas que contar que el que se hizo el che de esta como el susodicho os volveis de niños bien a revolucionarios
muchos besos