Después de un mes de vuelta en España, escribimos este post de despedida para cerrar una etapa muy importante de nuestras vidas. Nos ponemos a recordar cuáles fueron los motivos que nos llevaron a irnos. Queríamos cambiarlo todo, hacer cosas nuevas que no tuvieran nada que ver con nuestra rutina madrileña, que cada día fuera distinto, conocer y aprender de la gente, pero sobre todo, no tener que mirar el reloj ni el calendario… Esto no fue tan fácil, pero poco a poco fuimos aprendiendo a dejarnos llevar…
Es irónico que el viaje más largo hecho por el hombre, el viaje a la luna, le llevó precisamente a tener una perspectiva diferente de la tierra. A nosotros nos ha pasado eso también, estar lejos tanto tiempo nos ha hecho ver nuestra casa de otro modo, no sabemos lo que tenemos. No es que sea mejor ni peor que cualquier sitio, pero creemos que hasta el más viajero, está muy arraigado al lugar de donde es….
La verdad es que los lugares, las experiencias y los sentimientos de estos 8 meses nos han cambiado por dentro, ha sido poco a poco, e imagino que nos iremos dando cuenta a lo largo de los meses, incluso años, como nos ha marcado este viaje. La alegría de viajar es la sorpresa, un momento de felicidad que todos hemos sentido cuando nos hemos visto de repente en un lugar que no tiene nada que ver con nuestra cultura o nuestro entorno. Esa felicidad no se puede mantener, pero marcará tu espíritu en tu memoria sin que te des cuenta. Es un sentimiento muy íntimo y difícil de transmitir, pero en nuestro caso que lo hemos compartido el uno con el otro, es algo que tendremos para siempre. Muchos de esos momentos os los hemos contado a través del blog: cuando llegamos a casa de Thais y nos dimos cuenta de que nuestro viaje había comenzado, las batucadas con nuestro profe Macambira, mojarnos en las cataratas de Iguazú, capturar un perezoso en el amazonas, la hospitalidad de las personas que nos abrieron su casa como si fuera la nuestra, y la amistad de los que compartieron su camino con nosotros…
Y aunque el balance es superpositivo, también hemos sufrido ein? Hemos tenido gastroenteritis de 10 días (eso Javi), hemos cogido pulgas (eso Yoly), nos han timado como a chinos, nos han visto como monederos con patas, hemos tenido que regatear hasta la saciedad, hemos dormido en lugares “inmundos”, hemos perdido la paciencia con los demás y con nosotros mismos, hemos pasado decenas de horas en autobuses campo a través, y hasta hemos vivido un terremoto! Y sobre todo, hemos echado mucho de menos a nuestra gente…
Pero claro, el camino difícil te aporta tanto como los buenos momentos y el viaje no sería lo mismo sin esa parte “chunga” de donde salen las mejores anécdotas.
Y ahora que estamos de vuelta, el tiempo se acelera una barbaridad, vuelves a medirlo en fines de semana, se te escapa de las manos, y poco a poco, vas chocando con la realidad, volviendo a poner los pies en la tierra. Tienes la sensación de que estabas aquí ayer, pero en realidad ha pasado mucho tiempo para ti. Menos mal que con un poquito de playa y con la familia y los colegas cerca, todo se hace más fácil. No se si hemos vuelto con mucho en claro de cómo queremos seguir con nuestras vidas, pero lo cierto es que nunca nos arrepentiremos de haberlo parado todo para pensar y para disfrutar el uno del otro y de la vida.
PD: os dejamos una cancioncilla de despedida que dio el nombre a este blog…







































































































